Por qué hay que votar

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Foto. taringa.net

El ciudadano del común se encuentra en una encrucijada, puesto que quiere una Colombia en paz y para ello entiende que si no se quitan las barreras de la inequidad, esto no es posible, pero al buscar entre los elegibles actuales, no ve una intención de renovación a tantas injusticias acumuladas a través de los años y un verdadero sentimiento de fraternidad para construir una Patria diferente a la que ha vivido por tantos años de guerra entre hermanos, y se pregunta dónde están los políticos que quieren sacar adelante la nueva Colombia.

Por eso quiero colocar en reflexión, las palabras que el papa Francisco dice acerca de esta política y de este futuro en su exhortación “Evangelli Gaudium”, a saber: “La dignidad de la persona humana y el Bien Común son cuestiones que deberían estructurar toda política económica, pero a veces parecen sólo apéndices agregados desde fuera para completar un discurso político sin perspectivas y programas de verdadero desarrollo integral. ¡Cuántas palabras se han vuelto molestas para este sistema! (203).

Hay que votar, y en verdad es un momento crucial y de mucha responsabilidad de conciencia debido al momento de desespero social y de angustia de las gentes por el no escuchar la base de la sociedad y excluir de ella a las mayorías, por eso dice el papa en su exhortación: “La necesidad de resolver las causas estructurales de la pobreza no puede esperar, no solo por una exigencia pragmática de obtener resultados y de ordenar la sociedad, sino para sanarla de una enfermedad que la vuelve frágil e indigna y que sólo podrá llevarla a nuevas crisis…Mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres, renunciando a la autonomía absoluta de los mercados y de la especulación financiera y atacando las causas estructurales de la inequidad, no se resolverán los problemas del mundo y en definitiva ningún problema. La inequidad es raíz de los males sociales”(202).

Al observar la escasa ideología en la actual campaña política es cuando nace el desencanto y desconfianza, la crisis de credibilidad; por eso dice el papa: “Ya no podemos confiar en las fuerzas ciegas y en la mano invisible del mercado. El crecimiento en equidad exige algo más que el crecimiento económico, requiere decisiones, programas, mecanismos y procesos específicamente orientados a una mejor distribución del ingreso, a una creación de fuentes de trabajo, a una promoción integral de los pobres. Pero la economía no puede recurrir a remedios que son un nuevo veneno, como cuando se pretende aumentar la rentabilidad reduciendo el mercado laboral y creando así nuevos excluidos” (204).

Reflexionemos antes de votar y escuchemos lo que dice Francisco y así encontraremos razones para hacerlo: “Pido a Dios que crezca el número de políticos capaces de entrar en un auténtico diálogo que se oriente eficazmente a sanar las raíces profundas y no la apariencia de los males de nuestro mundo…..Ruego al Señor que nos regale más políticos a quienes les duela de verdad la sociedad, el pueblo, la vida de los pobres. Es imperioso que los gobernantes y los poderes financieros levanten la mirada y amplíen sus perspectivas, que procuren que haya trabajo digno, educación y cuidado de la salud para todos los ciudadanos. Estoy convencido de que a partir de una apertura a la transcendencia podría formarse una nueva mentalidad política y económica que ayudaría a superar la dicotomía absoluta entre economía y el Bien Común social”(205”.

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