Hay que votar

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En la concepción de los griegos sobre la política, encontramos un elemento que depuraría en sumo grado las constumbres actuales de nuestros políticos y quizás le devolverían la grandeza de este quehacer humano, que en palabras del papa Francisco es la expresión mas alta de la caridad cristiana, cual es trabajar por el BIEN COMÚN; ese elemento que está allí, es  el ESTADO, se hace cargo de la vida del miembro del Senado, mientras desempeñe este SERVICIO para el pueblo, pero no recibe ningún sueldo.

Llamados los mejores ciudadanos de una nación, para que presten un SERVICIO  a ella, en pro del BIEN DE TODOS, por un período determinado y posiblemente con un plan para ejecutar que coloquen en sus manos; plan que debe salir del auscultar las necesidades prioritarias de los ciudadanos y a lo cual se deben dedicar en el parlamento a estudiar la viabilidad y los recursos para lograr el bienestar, desarrollo y dignidad de todos los asociados. Ese es su poder, esa es la recompensa, el deber cumplido , el haber sido obediente y fiel al designio ciudadano.

En el mensaje de año nuevo 2014, siendo ya constumbre que con él se inicia la jornada mundial por la paz, el Papa Francisco, llama a la FRATERNIDAD como fundamento para una paz posible, en la cual el hombre y la sociedad, responda a la pregunta que hace el Creador al mismo hombre: “¿Dónde está tu hermano?”, para nosotros los colombianos que próximamente saldremos a votar para elegir nuestros representantes al parlamento, debemos preguntarnos si hemos pensado  y examinado a quienes se postulan como nuestros delegados, ¿si ellos están dispuestos a responder por sus hermanos, trabajando para alcanzarles ese BIEN COMÚN, ese respeto por la dignidad del otro, y sobretodo hacerle justicia a los excluidos?, Entienden nuestros candidatos que se les llama a un SERVICIO y no a ¿servirse a si mismos?.

La conciencia de los políticos debe examinarse por la obediencia y fidelidad al mandato que les han dado sus electores; un índice de que quienes los eligieron ya no tengan claro por quien votar, o si votan o no, o si el voto lo deben hacer en BLANCO, es precisamente el resultado que a través de tantos años se les ha engañado con promesas que nunca se hicieron realidad y que en verdad  hoy se entiende que son los mismos políticos de siempre, o sus delfines, o miembros de las familias políticas del país, aquellos que no sirvieron al pueblo que los eligió y en cambio si aprovecharon dignidad y poder, para servirse a si mismos y que fueron ellos los que con sus actos egoístas propiciaron para que naciera la protesta de los excluidos que a través de la historia de más de 50 años se llama insurgencia que se ha mantenido a través de tantos años porque encontró el apoyo mutuo en  el dinero de aquellos que por la falta de una justicia pronta apoyada en leyes y normas aplicables para todos y a tiempo, crearon el negocio maldito de los narcóticos, comercio de  armas y la prostitución que corrompió las estructuras de la Nación y desvió el camino de aquellos que se sintieron excluidos, y les hizo fácil a los ambiciosos de cuello blanco robarse el presupuesto de la nación con la cual se construiría una Colombia diferente. 

Hay que votar, porque hay que elegir de todos modos un parlamento, ¿podemos decir concientemente que elijamos a los menos malos?, o aunque sea casi una utopía lograr la mitad más uno de los VOTOS EN BLANCO, para que nos cambien a todos los actuales aspirantes; o que por lo menos dejemos constancia votando en Blanco para manifestar que no queremos  esa clase de políticos que hacen indigna la política.

 


Source: Opinión – Portón Latino

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