El gusto por ser dominados

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“Yo si espero que sigan los que son y nada más” decía el señor Carlos Antonio Vélez refiriéndose a una posible clasificación de la selección Costarricense de fútbol a octavos de final de la copa mundo y aunque esta época de mundial quise aprovecharla para abstraerme un poco de las miserias de nuestra sociedad no puedo dejar pasar esta declaración como una más.

Esta declaración es especial porque refleja en pocas palabras parte  fundamental del mal que nos aqueja, nada menos que esa  proclividad o gusto por ser dominados, esa vocación de peones, esa adicción al sometimiento.

Triste decirlo pero después de varios años tratando de entender esta sociedad que sabe sufrir y reír a la par he llegado a esa conclusión; es innato, hace parte de nuestra  genética, de nuestra idiosincrasia, hemos llegado a convencernos de que nada puede, ni debe ni merece cambiar y nos ha permitido desarrollar esa habilidad para identificar y neutralizar de manera temprana a toda persona o situación que amenace el estado actual de las cosas; la incapacidad y mediocridad nuestra no soporta ni desea este tipo de cambios sobre todo porque creemos que esto  va a beneficiar a alguno de nuestros pares y no a nosotros.

Me recuerda las historias en las que los esclavos al saber de algún esclavo que quería escapar inmediatamente avisaban al  amo y se justificaban diciendo que si alguno de ellos escapaba, el trabajo duro se les incrementaría al quedar menos hombres para hacerlo.

No tengo ninguna esperanza de que esto cambie pero es una buena ocasión para avisar al diferente, al especial, al emprendedor, al que piensa de alguna manera sobreponerse, que no pare a esperar solidaridad ni apoyo sincero de ninguno de nosotros, que debe emprender solo sin mirar atrás ni hacia los lados, de la misma forma en la que algún desertor cubano se aferra a un tronco y empieza a remar solo hacia el continente.

Source: Opinión – Portón Latino

 

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